www.siciliainformazione.com Vi sus primeras obras en la galería/librería El Cavallotto de Palermo. Fue amor a primera vista . Sin embargo, en aquella ocasión, había obras de artistas, en cierto modo más conocidos, (Schifano, Mirò, Attardi, Angeli, Villoresi, Stradone, etc.), pero mi atención fue capturada por una obra de Alberto Sughi, una pintura al oleo sobre una tela pequeña cuya figura nunca he de olvidar.

Alberto Sughi
Fue una de aquellas obras que, en su más profunda soledad, tenía algo que me pertenecía. Constantemente, durante interminables conversaciones entre amigos o, muy a menudo, con los modernos Salones de arte contemporáneo , partidarios de la imperversante moda de lo informal, se consideraba la pintura figurativa como algo que renegar, que condenar absolutamente y no había forma de persuadirlos de lo contrario, fueron los años del éxito de (Fontana, Vedova y Burri, del pop art y sobre todo la alborada del arte conceptual), y ocurría que si mostrabas una clara señal de apreciación hacia una contemporaneidad distinta , acababas por ser juzgado como uno que no sabía valorizar el nuevo arte.
Por suerte las cosas no procedieron precisamente de esa forma y hoy Alberto Sughi con su presencia testimonia su gran fuerza y personalidad imponiéndose con sus obras con el mismo criterio de Lucien Freud. Incluso los que comentan las obras del artista en esta exposición piden disculpas por no haber apreciado antes a éste maestro del Novecientos. Personalmente yo siempre he creído en él desde el primer momento y mayormente cuando tuve el placer de encontrarlo en Roma en su despacho de via Del Circo Massimo.
Me llamó la atención una obra que tenía expuesta “La muerte del padre”. La volví a ver en Palermo después de veinticinco años y la emoción que me produjo aquella obra sigue siendo muy intensa. Es indiscutible que este artista haya sabido penetrar en la interioridad humana excavando en sus sentimientos, en sus silencios, en sus relaciones interpersonales, afrontando la soledad, expresando todo ésto con su recurso congenial: el pincel y por supuesto también la palabra .
Esta muestra antológica expuesta en el Palacio de Sant’Elia de Palermo celebra los ochenta años del artista que ha sabido ofrecer, fuera de las modas que en la segunda mitad del siglo XIX se han difundido por toda Europa y más allá de, una dimensión hacia una pintura de “calidad” con fuertes contenidos emocionales. Ha sabido ver más allá de los críticos y artistas, que tal vez aceptaron demasiado pronto la “influencia” de la innovación y del carácter mundano del momento.
En sus obras, (concretamente las de las colecciones públicas y privadas del centro Norte), se advierten una “calidad” indudablemente superior .
Allí se encuentran las mejores obras en las que el artista ha prodigado una energía, una intensidad y una seducción diferente, que se detectan en la lectura de la exposición que es un crescendo de emociones expresadas por el artista en obras como: Los mitos sobre el muro del 1958, Cine del 1959, Hombres en el bar del 1960, (trabajo en que el artista enfrenta el tema de la realidad que se presenta sobre la escena nocturna de aquellos tiempos ya retomando en cierta forma un tema muy apreciado por Edward Hopper en los años Cuarenta), todo o casi el ciclo está enteramente dedicado a La cena del 1976, La muerte del padre del 1981, ( ciclo la familia), Teatro de Italia del 1983/84.
Ciertamente una importante muestra que fraterniza estas obras con algunas obras de colecciones palermitanas presentes en el Palacio Sant’Elia, quizas con obras menos importantes con respecto a la capacidad penetrativa , cuando las obras del artista sean expuestas en Londres el próximo 9 de agosto de 2009
Sughi finalmente podrá competir, como le corresponde , con los máximos exponentes del Novecientos europeo. Quizás la “cultura” oficial está rediseñando relativamente un mapa más lógico y objetivo con respecto al pasado arte contemporáneo italiano, pero nosotros ya estábamos seguros de eso.
La exposición antológica de Alberto Sughi , tendrá lugar en el Palacio Sant’Elia Calle Maqueda 81 Palermo, hasta el 2 de agosto de 2009 desde las 10.00 hasta las19.00 horas todos los días excluyendo el lunes . Textos en catálogo de Maurizio Calvesi, (Dove va l’uomo) , y de Francesco Gallo (Metafísica del quotidiano) edició. Skira € 25.00.
Traducción Lucy Lombardo
Inauguramos esta nueva sección de Sicilianos ilustres con uno que realmente no existió, pero que pasará a ser uno de los más celebres palermitanos gracias a las novelas de Arturo Perez Reverte sobre el Capitán Alatriste.

Malatesta
Gualterio Malatesta es un spadachín a sueldo y excelente esgrimidor, nacido en Palermo. Comenzó su carrera en su ciudad natal (que entonces formaba parte de la corona de España) y después se trasladó a Madrid, donde, tras actuar durante un tiempo por libre, entró como sicario al servicio del secretario del rey Luis de Alquézar.
A consecuencia de una desavenencia con Diego Alatriste sobre el modo de realizar el asalto contra John y Thomas Smith (es decir, el príncipe de Gales y el duque de Biuckingham), en 1623, se convirtió en su enemigo mortal. Tras la estancia de Alatriste e Íñigo Balboa en Flandes, se reencontró con ellos en Sevilla en 1626.

Lucha de Malatesta con Alatriste
Os dejamos un video de la película donde Gualterio Malatesta se bate en duelo con Alatriste y con Iñigo: