Actualidad y noticias de Sicilia dentro y fuera de la isla.
Por insospechable que pueda parecer, pocos recordamos que Superman también estuvo por Sicilia, y no precisamente escuchando música en el Teatro romano de Taormina, ni tomando una granita en Catania.
Uno de los iconos de Sicilia, el volcán Etna fue incluido en la cuarta parte de la saga de Superman, “En busca de la paz” (1987). La última película del heroe volador interpretada por Christopher Reeve cerró tristemente un primer ciclo que se ha continuado en el siglo XXI.
En esta película Superman se enfrenta a su archienemigo Lex Lutor y a un nuevo malvado con poderes, el Héroe Nuclear, que pondrá en nuevos aprietos al hombre de Kripton.
Uno de estos desafías es solucionar el entuerto que ocasiona la erupción del Etna, que Superman soluciona colocando un tapón de roca gigante sobre el crater del volcán.
En Sicilia, Catania y Palermo, Palermo y Catania compiten en casi todo, los dos extremos de la isla polarizan sentimientos de rabia, pique y hasta cierto rencor histórico.
Tanto es el extremo que las dos ciudades pugnan por defender encarnizadamente a sus respectivas patronas, las santas Ágata y Rosalía.
La primera fue torturada por el pretor romano de la isla que le amputó los pechos, y desde entonces es la receptora de las oraciones para superar el cancer de pecho; la segunda Rosalía llevo una vida de casta, oculta en la cueva, para evitar un matrimonio que hubiese puesto en peligro la virginidad con la que obsequió a su Dios.
Recientemente, en el campo de futbol del Palermo se obro el milagro, un aficionado paralítico, que los que frecuentemente acude al campo gratuitamente para ver el partido desde detrás de las vallas, se levantó, obrando “el milagro”. Los hinchas del Palermo, sarcásticamente empezarón a gritar..”Mirácolo”, no se sabe si estupefactos, o enfadados consigo mismos por no haber pensado en semejante treta para entrar gratis al campo.
La cuestión es que no sabemos como termino el partido, pero los más sabios de Palermo miran por encima del hombro a sus paisanos de Catania y les dicen, Santa Rosalía 1- Santa Ágata 0…

Cíclope Polifemo
ELVIRA MARTÍN SUÁREZ .En la antigüedad, las islas del Mediterráneo estuvieron habitadas por una raza de gigantes, los cíclopes. Lo prueban los fósiles que en ellas se encuentran: grandes cráneos en los que destaca la cavidad redondeada del único ojo que tenían (de ahí su nombre griego kyklõpos, de kyklos, círculo, y õpos, ojos). Y no es sólo un hallazgo reciente. Empédocles (492-432 a.C.) nos cuenta que en su Sicilia natal se habían descubierto grandes osamentas de gigantes. Incluso el mismísimo Boccaccio (1313-1375) atribuyó dichos fósiles a cráneos de los cíclopes. Las reliquias de la antigüedad despertaron el interés renacentista por crear museos en los que se coleccionaba de todo: útiles prehistóricos, minerales, monedas… Y fueron bastante apreciados los restos fósiles de los cíclopes encontrados en cuevas de algunas islas del Mediterráneo.
El canto homérico de la aventura de Ulises con Polifemo tiene, por tanto, una base real, como atestiguan los fósiles. Cuenta la leyenda que los cíclopes eran hijos del dios Poseidón y la ninfa Toosa, tenían un solo ojo, vivían en cuevas y eran crueles gigantes que devoraban a los hombres. Pero esto es sólo la leyenda: porque Polifemo y otros cíclopes ya se habían extinguido antes de la aventura de Ulises.
Parecería que los cíclopes existieron, pero ¿quiénes eran esos gigantes que poblaron algunas islas del Mediterráneo? En otras palabras: ¿a qué animales pertenecían los fósiles atribuidos a los cíclopes?, ¿por qué sólo se encuentran en las islas y no en el continente?
Migraciones
Durante las glaciaciones del Cuaternario grandes masas de hielo cubrían la Tierra y, consecuentemente, el nivel del mar estaba mucho más bajo que en la actualidad. Por ello, el tránsito de faunas del continente a las islas pudo ocurrir con relativa facilidad. Al menos durante tres glaciaciones se produjeron migraciones de animales a las islas del Mediterráneo.
Las islas son ecosistemas pobres donde la disponibilidad de recursos es menor que en el continente. Además, en ellas no suele haber depredadores. Si comparamos los animales insulares con sus parientes del continente observamos cambios importantes en el tamaño corporal: animales que son pequeñas presas en el continente se hacen, generación tras generación, más grandes en las islas (gigantismo insular). Y viceversa: los animales muy grandes en el continente llegan a ser pequeños en las islas donde el alimento es más escaso (enanismo insular). Además, en el continente el tamaño corporal grande garantiza la supervivencia frente a los depredadores, pero si no los hay entonces ser de menor tamaño supone una ventaja cuando el alimento no es muy abundante.
Entre los animales grandes que colonizaron las islas en distintas oleadas había hipopótamos, ciervos y elefantes. Todos ellos disminuyeron de talla en sucesivas generaciones. El cráneo de los elefantes tiene un orificio nasal enorme para anclar la potente musculatura que mueve la trompa. Además, los colmillos se desprenden del cráneo con facilidad durante la fosilización. Para alguien que no había visto nunca un elefante, ni mucho menos su esqueleto cefálico, era imposible deducir que los cráneos con un solo ojo circular pertenecían a un animal provisto de trompa (que no tiene huesos) y de colmillos. Las cuencas oculares reales, muy pequeñas, son laterales y poco visibles. Estos elefantes eran enanos: se estima que el de Sicilia (Elephas falconeri), el más pequeño, medía un metro de altura hasta los hombros. Pero su cráneo era más grande que el de los humanos y de aspecto más rudo y corpulento.
Enanos
La presencia de cráneos fósiles de elefantes enanos en Sicilia, Creta, Cerdeña y Malta (entre otras islas) podría haber sido el origen del mito de los cíclopes, por la confusión entre su enorme orificio nasal central con una única órbita ocular (como indicó Othenio Abel, un paleontólogo austriaco, en 1914).
Los paleontólogos han hecho excavaciones en las islas del Mediterráneo y también han encontrado restos fósiles de elefantes enanos en las capas de sedimentos que rellenaron antiguos lagos. Los animales vivían por toda la isla, pero en las cuevas se preservan muy bien los fósiles y son más fáciles de observar.
Pero lo que resulta enigmático es por qué los cíclopes se quedaban siempre en las islas. No olvidemos que eran hijos de Poseidón y, como dios del mar, podía haberles ayudado a salir de las islas y buscar otras tierras. El trasiego de faunas entre el continente y las islas se producía en ambas direcciones. Los elefantes enanos pudieron lanzarse a colonizar el continente, pero al ser tan pequeños serían presa de numerosos depredadores. Sus posibilidades de sobrevivir eran tan escasas que jamás se encontró un solo cíclope en el continente. Polifemo era habitante de las islas no por ser gigante, sino por ser enano. Y los elefantes enanos son un producto del tamaño reducido de las islas, de los pocos recursos y de la ausencia de depredadores.
Los investigadores no se ponen de acuerdo sobre cuándo se extinguieron estos elefantes enanos. Algunos dicen que fue antes de la llegada del hombre a las islas. Otros apuntan la posibilidad de que convivieran con los Neandertales. Lo que sí parece claro es que la leyenda forma parte de la historia natural de la imaginación humana, porque los cíclopes ya habían desaparecido cuando Ulises, a la vuelta de Troya, consiguió enfurecer a Poseidón por haber cegado a uno de sus hijos. Y no tuvo más remedio que dedicarse a hacer turismo por las islas del Mediterráneo antes de poder volver a Ítaca.
La bodega Planeta, una de las más prestigiosas de la isla de Sicilia, en Italia, tiene como proyecto volver a elaborar el vino que se supone era el preferido de Julio César. El vino más valorado por el gran líder romano provendría de la variedad Mamertino, poco conocida hoy en día, pero que la bodega Planeta tiene pensado reflotar.
En el área noreste de la isla, Planeta quiere plantar esta variedad tinta, que en la época de Julio César, se cree que era la más apreciada por el emperador y la élite de Roma, según informa Tribuna do Norte .
Se cree que el Mamertino era el vino que adornaba las fiestas imperiales, por lo que Planeta está trabajando para elaborar nuevamente la variedad preferida del emperador, en colaboración con Attilio Scienza, profesor de vitivinicultura de la Universidad de Milán. El objetivo de la investigación es el descubrimiento de cepas autóctonas que hoy en día quedaron en el olvido.