El alcalde de la ciudad siciliana de Erice, Giacomo Tranchida, dispuso que se multe con 500 euros a quienes se acerquen a las prostitutas callejeras con la clara intención de pedirles prestaciones sexuales.
La orden del alcalde prevé la misma multa para las prostitutas callejeras, y prohíbe “asumir actitudes o usar prendas indecorosas o indecentes que manifiesten de modo inequívoco la intención de atraer clientes o ejercer el meretricio en la vía pública”.
El funcionario especifica que queda prohibido “concertar prestaciones sexuales pagas o hablar, aunque solo sea para pedir informaciones, con sujetos con ejercen el meretricio por la calle o que por actitud y modo de vestir manifiesten la intención de ofrecer prestaciones sexuales”.